ÉPOCAS QUE SE MARCARON EN EL CORAZÓN
El sábado por la tarde del día del 26 de octubre de 2012 llegamos a la Facultad de Comunicación de la Universidad Minuto de Dios, íbamos con el objetivo de buscar a una persona para que nos contara una anécdota sobre los recuerdos que tenía sobre sus vivencias en la época del colegio.
Cuando llegamos a la Facultad nos encontramos con una sola persona: un señor alto, de gafas, un poco robusto y con su cabello lleno de canas, nos recibió con agrado, le dijimos con qué fin veníamos y las preguntas que le íbamos a hacer, entonces él empezó en la tarea de viajar a sus recuerdos del pasado para contarnos lo que hizo en sus épocas de adolescente.
Estudiaba en un colegio llamado: Colegio Mayor José Celestino Mutis, ubicado en la calle 187 con carrera 11 (Usaquén), decía que recordaba ya sus últimos años de colegio; como cuando jugaba fútbol, que era generalmente lo que más le gustaba hacer, también decía que todo el tiempo interrumpía a las niñas del coro tirando el balón hacia donde ellas se encontraban.
Recordó también cuando almorzaba, decía que el almuerzo del colegio era desagradable, así que se salían del colegio a un lugar llamado “El Mosco” pasando por otro lugar llamado “El Puente”, donde se encontraban con las niñas del colegio María Mazzarello y las invitaba a comer las famosas “Papas Chorreadas” que vendían en esa época.
Con una sonrisa en su rostro también recordó las bromas que les hacía a sus amigos, como cambiarle las maletas, colgárselas en lugares donde no las podían alcanzar o cuando sus amigos estaban despistados y él junto con otros amigos, amarraban pólvora en los pies de los despistados, luego la prendían y ellos empezaban a correr, tanto los que hacían la broma como los que tenían pegados la pólvora en sus pies -¡QUE SUSTO! Y ¡QUE RISA!- pensaba yo cuando nos contaba eso.
Luego nosotros le preguntamos ¿Cuál es el suceso que te dejó marcado o traumado de todo lo que te sucedió en el colegio?, Jorge, como se llama el señor de la entrevista, nos comentó que había tenido cierto trauma con el profesor de matemáticas, un hombre de apellido Leal al que le tenían cierto miedo, ya que él cogía a sus estudiantes y los regañaba fuertemente cuando llegaban tarde a su clase.
Jorge, afirmó que: “sí quizás el profesor no hubiera sido tan duro conmigo, no le hubiera cogido ese miedo y ese pavor a las matemáticas”, pero al igual eso le sirvió por que se desempeñó en el área de español y lectura. Y de no haber estudiado eso, quizás no estaría contándonos la historia de él en la Facultad de Comunicación de la UNIMINUTO. Nosotros con una sonrisa le mostramos un gesto de agradecimiento por habernos contado la historia.
Cuando nos fuimos me quedé pensando que no hay edad ni época para las “travesuras”, éstas siempre seguirán siendo igual, instantáneamente me acordé de todo lo que he hecho durante estos últimos años de colegio, ya que en este año salgo de ese lugar donde las historias las escribes con tus compañeros.
Con esas bromas, me acordé de la broma del famoso “Tamal”, porque mis compañeros de curso les encantaba hacer esa jugarreta cuando estaba en décimo también con las risas, las alegrías, las tristezas, las escapadas de clase, tantas cosas… creo que si algún día me hicieren esa misma pregunta, tendría un sinfín de historias por contar, porque la época más linda, la época donde más tienes marcada en tu corazón es la del colegio.

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